Entradas

Capitulo 3: Las reglas del juego.

Todos los juegos tienen reglas. Y si piensas que no hay reglas, es que quizás tu eres una pieza del juego. Y las piezas no necesitan saber de reglas. Son movidas por otros. A merced del capricho. El cristal de la ventana los separaba. A hombre y ave. Sin embargo el profesor estaba tenso, con la mandíbula en tensión y los dientes apretados. Los puños los tenía fuertemente cerrados. Estaba más que en tensión. Estaba alerta. ¿Alerta por un cuervo? Parecía que en vez de un cuervo tuviese enfrente al peor de sus enemigos. El ave por su parte clavaba sus extraños ojos ambarinos en los azulados ojos de su oponente humano. Empezó a moverse las ramas de un árbol cercano por la repentina aparición del viento. Pero las alas del cuervo no se movieron ni tan siquiera un ápice. Estaba totalmente estático. Cual estatua silenciosa. Hubo un instante que el profesor desvió la mirada, incapaz ya de soportar aquellos escrutadores ojos ambarinos. Y entonces dentro de la mente del profesor se coló otra m...

Capitulo 2: El profesor de historia.

El destino se puede tener alejado mucho tiempo. Pero a la larga este viene y se cobra su tributo. Siempre. Y da igual lo que hagas para intentar impedirlo. El frió nocturno junto con las sombras fantasmagóricas que rodeaban la casa era lo único que acechaba por los alrededores de la casa en las horas previas del frió amanecer. Aun no había amanecido. Aun los cálidos rayos no habían asomado por el horizonte. Aun quedaba unas horas para amanecer, pero en el interior de la casa se podía ver luz. Movimiento. Tanto Marta y su padre se habían levantado hacía un rato. Para empezar un día más con la rutina. Marta con sus clases en el instituto y su padre Raúl con su repetitivo trabajo de reformar una casa. Los dos se levantaban de la cama sin necesidad de alarmas ni nada parecido. Y cuando se cruzaban por el pasillo del segundo piso rumbo a la cocina como todos los días levantaban la cabeza en forma de saludo, sin cruzar ni una palabra, sin hacer ningún comentario. Como todos los días. En l...

Capitulo 1: Palabras susurradas.

Imagen
En ocasiones el silencio dice más cosas que el barullo de una multitud. En ocasiones el viento y el silencio nos traen grandes historias. Solo hay que prestar atención para descubrirlas entre el velo de la nada. Era un día gris de Noviembre y por la ventana se agolpaba el penetrante frió propio de aquellas fechas. Pero aunque pareciese un triste día normal no lo era; pues si uno sabía oír en el silencio este decía que todo cambiaría. Pues el primero que se da cuenta siempre es el viento. Pero nada de aquello lo sabía la muchacha que miraba por los empañados cristales. No sabía escuchar la voz del viento. Del frió y mordiente frió. En aquellos momentos sus ojos se posaban en el horizonte, desenfocados, sin ver en realidad nada. La muchacha estaba sumida en su propio mundo ajena al mundo real que la rodeaba. Sus oídos no escuchaban los ruidos que la rodeaban. Escuchaba, sí, pero otras cosas. Escuchaban una conversación que habían escuchado aquella mañana en el instituto. Unas voce...